Un mundo que se acaba, pero no todavía: el pasado que nos encauza hacia el futuro, la noche –con su día– y la revolución. «pincho la música fuerte en la sobremesa. / bailo antes del postre. / me tomo la cerveza antes de que se caliente. / me salto los preámbulos del amor. / pero no me doy prisa.» el momento justo, que llegue cuando llegue: gabriela wiener sube el volumen y dispone cada elemento en su lugar, no siempre el que se espera, nunca el que conviene. en una pequeña fiesta llamada eternidad se baila como...
